LA HUIDA EN EL TREN DE LOUIS VUITTON

He oído muy a menudo que el tren hay que cogerlo cuando pasa por delante porque no pasa dos veces… ¿qué triste no?

No sé cuantos trenes que no he cogido han pasado por mi vida, pero sé que he tratado de viajar en todos aquellos que he visto y, sinceramente, no creo que haya pasado sólo uno. Unos trayectos han sido más largos e intensos y otros menos, pero estoy segura de algo, que todos me han llevado a algún lugar: me han acercado al amor, la amistad o el trabajo y aunque pude haber ido por otros caminos, los que cogí me han traído hasta aquí.

Hoy ha pasado un tren maravillosos por delante de mis ojos, el de Louis Vuitton, y me han entrado unas ganas tremendas de subirme por dos razones: la primera, porque estaba lleno de belleza, arte e imaginación y la segunda, porque lo he visto después del telediario y me han entrado ganas de huir de este país como alma que lleva el diablo (y ya puesta, el que se viste de Prada).

Sincerely. Adela Leonsegui*