DECLINAR EL PANTALÓN

Cambio de horario, cambio de armario.

Desde que las mujeres empezamos a usar pantalones con regularidad, digo con regularidad, allá por el cuarenta del siglo pasado, han cambiado mucho las cosas.

La periodista Anne Scott James en 1941

Las primeras los utilizaban por comodidad y por la libertad de movimiento que requerían los nuevos trabajos que empezaron a desarrollar durante la segunda guerra mundial, aquellos que hasta entonces desempeñaban sus maridos, padres o hermanos. Después todo cambió: pasó de uniforme a símbolo de independencia y modernidad hasta llegar a ser lo que es hoy, una prenda imprescindible del armario femenino, sobre todo en invierno.

Si bien al principio la única opción era utilizar pantalones de caballero, la moda encontró un nuevo filón: fabricarlos para las mujeres. Muchas y diversas han sido las formas y tejidos que el pantalón ha adoptado a lo largo de décadas: fantasía, rigor, desaliño, de talles altos o bajos, de patas anchas o estrechas, combinados con chaquetas o descoordinados, … en fin, lo que hayan dado de sí la imaginación, la economía y las pasarelas. Han tenido en poco tiempo más vidas que los fabricados para los hombres quienes durante demasiado tiempo se estancaron en los de tergal y, como licencia deportiva, los vaqueros.

Las mujeres hemos aprendido que, en cuestión de pantalones, todo vale siempre que optes por el que te sienta bien y en eso, al menos este año, la moda ayuda. Parece que la pasarela ha decidido declinar la palabra pantalón y ha sacado a la luz todas sus variedades. Hay modelos para todos los gustos, para todas las tallas, para todas las alturas y hasta para impensables estilismos.

He visto el pantalón ancho anchísimo, modelo que requiere cierta altura pues de lo contrario acorta mucho la figura.

Victor & Rolf o/i 2012-2013

Alexis Mabille o/i 2012-2013

Hay mucho pantalón recto que, como novedad, viene más corto de lo habitual y es el que prácticamente nos sienta bien a todas.

Bárbara Bui o/i 2012-2013

Bárbara Bui o/i 2012-2013

Y si además es negro pues se convierte en el pantalón perfecto.

Bárbara Bui o/i 2012-2013

Bárbara Bui o/i 2012-2013

Encuentro mucho pitillo pesquerillo con un punto far west importante que resulta muy divertido en rosa

Isabel Marant o/i 2012-2013

Isabel Marant o/i 2012-2013

 y en burdeos

Isabel Marant o/i 2012-2013

Isabel Marant o/i 2012-2013

y en blanco

Isabel Marant o/i 2012-2013

y en negro

Isabel Marant o/i 2012-2013

y hasta en gris, a pesar de no ser el gris un color divertido

Isabel Marant o/i 2012-2013

Están los llamados boy friend, se los he quitado a mi novio y me quedan mejor que a él, con un toque femenino incuestionable, ya sea por el color o por las prendas con las que se combina.

Paul & Joe o/i 2012-2013

Paul & Joe o/i 2012-2013

Algún impensable mono que, contra todo pronóstico y a pesar de su regusto ochentero, sienta de maravilla

Cacharel o/i 2012-2013

Otros de tamaño tan extremo que ha mutado en culotte

Thierry Mugler o/i 2012-2013

Incluso quien ha dado un nuevo sentido al traje pantalón. Un buen estilismo si queremos sorprender y esconder.

Chanel o/i 2012-2013

Maison Martin Margiela o/i 2012-2013

Louis Vuitton o/i 2012-2013

Ahora que el pantalón no es símbolo, no reivindica nada, ahora que se ha convertido en un básico e incluso en uniforme de trabajo, de salidas matutinas y nocturnas, de paseos por el campo y la ciudad, hagamos examen de conciencia y de armario y, ya que todo vale, démosle al cuerpo el que nuestro cuerpo necesite.
Sincerely. Adela Leonsegui*


SILENCIO, ES DOLCE & GABBANA

Confieso que durante mucho tiempo me avergonzaba el silencio, no sólo el mío, también el de los demás. No llegaba a entender el motivo y por esa razón me apuraba. Pensaba que callaba quien no tenía nada que decir, quien no tenía opinión, quien no discurría o bien quien no tenía interés.

He escuchado con frecuencia eso de que uno es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras, que me parece muy acertado pero también muy cómodo: quien no habla no yerra. Pero con el tiempo he empezado a valorar este razonamiento pues me he dado cuenta, de un lado, de que no todos los pareceres son juiciosos y de otro, que la prudencia es una excelente invitada en diálogos, discusiones, conversaciones y debates.

Al enfrentarnos a las colecciones de temporada, siempre con seis meses de antelación a la fecha en que utilizaremos la ropa de los desfiles, podemos tener diferentes reacciones que van desde el ¡me encanta! al ¡ni loca!. Luego, cuando la ropa llega a las revistas, interpretadas por estilistas, los “ni loca” se suelen convertir en “me encanta” y, a veces ocurre también lo contrario, aborrecemos aquello que en principio nos pareció soberbio.

Ya no me avergüenza el silencio, llevo con orgullo el mío y agradezco el de los demás, aunque sólo pueda mantenerme callada el tiempo que tarda en salir una colección a la calle: ¡Hurra por el barroco y por las zarinas rusas de Dolce & Gabbana!.

Sincerely. Adela Leonsegui*


LOS BUENOS AMANTES

Set del primer desfile de Raf Simons para Dior. 02.07.2012

Entre los textos brillantes de Antonio Gala está el de los amantes y los amados:

“… Todos, al nacer, traemos debajo del brazo el papel de protagonista o de antagonista, el papel de amante o el papel de amado. No de una manera rígida. El amante también se siente correspondido y el amado también corresponde.

Existen seres dulces, tibios, a los que hay que mimar, ante los que hay que tomar la iniciativa. Bastante hacen ya con abandonarse al capricho de los otros: no se les debe exigir más que eso. Les llegará quizá el momento en que sean ellos los amantes y en que sufran lo que ahora hacen sufrir. Pero antes de ese momento no se les puede imponer lo que no sienten, de lo que apenas si caen en la cuenta.

Realmente, el amante se satisface con el amor conseguido y, a veces, de pronto, vuelve la cara hacia otra cosa y el amado se queda sin la luz, porque recibe la luz a través del amante…

El amante, cuando se va, recoge toda la parafernalia con que había adornado al amado: las velas rizadas, las joyas, los mantos bordados, como una virgen sevillana, se lo lleva todo y se lo pone a otra imagen. Y se queda absolutamente desvalido el amado…”

En la alta costura costura que ayer empezó en París y en la moda en general, amante es quien la viste, amado quien la hace.

Los mejores amantes de la alta costura están en China, Rusia y Oriente Medio (Catar, Kuwait y Arabia Saudita) y han hecho crecer el negocio, a pesar de la época en la que nos movemos todos y de los precios en que se mueve ella (cualquier trapito puede rondar los 30.000 euros).

No sé si los mejores amantes en general serán también los chinos, los rusos y los árabes, pero parece que están haciendo muchos méritos para ello.

Sincerely. Adela Leonsegui*