LO QUE DA DE SÍ UN HUEVO

El de Fabergé.

Los huevos de Fabergé son joyas que empezaron a fabricarse en 1885, cuando el Zar Alejandro III regaló el primero a su esposa la emperatriz María Fyodorevna. A ese siguieron muchos más, siempre inspirados en obras y estilos artísticos europeos: Barroco, Rococó, Neoclásico o Modernista. Eran ejecutados con metales ricos como el oro, la plata o el platino y con incrustaciones de piedras preciosas. Una de las técnicas más famosas del maestro Fabergé fue la denominada guilloché: un tratamiento de grabado superficial sobre metal que consiste en hacer ondas, estrías o cualquier otro dibujo de un modo repetitivo y simétrico.

Algunos de estos maravillosos huevos que hizo Fabergé, se dice que fueron 69, han desaparecido, pero de los que han quedado se ha hablado y se ha escrito mucho y han servido de punto de arranque de alguna que otra colección de moda.

Mary Katranzou los calcó en su colección de otoño/invierno para 2011-2012:

colección o/i 2011-2012 Mary Katranzou

colección o/i 2011-2012 Mary Katranzou

Esta temporada ha sido Oliver Rousteing para Balmain. Dice el diseñador que su inspiración fué un huevo de Fabergé, regalo de Richard Burton, que vió en la exposición de joyas de Elizabeth Taylor que se celebró en Christie’s a finales de 2011. No dudaré de ello, aunque creo que también está influenciada por cierto aire de traje de luces y de Elvis Presley en sus últimas apariciones. Este último ya fue claro leimotiv de su anterior colección.

colección o/i 2012-2013 Balmain

colección o/i 2012-2013 Balmain

colección o/i 2012-2013 Balmain

colección o/i 2012-2013 Balmain

colección o/i 2012-2013 Balmain

colección o/i 2012-2013 Balmain

Y si a todo lo anterior se añaden los bordados y hombreras de un traje de luces, llegamos a esto:

colección o/i 2012-2013 Balmain

colección o/i 2012-2013 Balmain

colección o/i 2012-2013 Balmain

Al sumar a todas estas imágenes su precio, es fácil ver que se parecen un huevo a los de Fabergé.

Sincerely. Adela Leonsegui*


ME SUENA…

Se dice que la inspiración no es más que mala memoria y me parece una frase muy acertada. En el proceso creativo se recurre a lo que hemos visto, oido, probado, olido y tocado y de ahí surgen ideas nuevas, frescas, algunas llegan a ser magistrales y otras se quedan en simples copias, las llamemos remake, versión o las llamemos como las llamemos.

Hace muy poquito requetevolví a ver Sabrina, la original y, sin entrar en la versión que se hizo de la película (un pluf), me llamó la atención el vestido de Givenchy con el que aparece Sabrina, Audrey Hepburn, en su cita con David Larrabee, William Holden (estamos en 1954) e inmediatamente me vino a la cabeza la exitosísima colección de Mary Katranzou. Esto es inspiración: un vestido jarrón traido deliciosamente al siglo XXI.

Pero luego existen esas cosas que una no quiere ni ver, por si acaso. He leido que están rodando El gran Gastby, una película absolutamente perfecta, sí, aunque siempre digamos eso de que los libros son siempre mejores que las películas, en este caso, no sé. Seguramente su estreno irá precedido de una gran publicidad, la ambientación será escandalosamente cara y la ropa, la que todo el mundo querrá para el próximo verano, pero ¿Leonardo Di Caprio, Tobie Mawire y Carie Mulligan versus Robert Redford, Bruce Dern y Mia Farrow?: No sé, no sé.

Sincerely. Adela Leonsegui*