EXCENTRICIDAD O LOCURA

La excentricidad y la locura son dos estados de la mente que forman parte de la misma moneda, uno por la cara y el otro por la cruz.

La cara del dinero que hace del rico un raro que actúa de un modo peculiar.

La cruz de la pobreza que hace de las extravagancias un desacierto en lugar de una originalidad.

La excentricidad puede llegar a ser divertida, la locura es un problema. Es una cuestión de economía, como casi todo.

Pero me reencuentro con las fotografías de Daniele Tamagni en PHotoEspaña, sus caballeros de Bacongo, y mis argumentos pierden la razón. Locos.

Gentelmen of Bacongo retrata la elegancia de los sapeurs, los miembros de la SAPE (Le Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes). El origen de esta sociedad parece estar en los años veinte del S.XX, en el lider político y religioso André Grenard Matsoua, quien tras vivir durante años en París regresó al Congo vestido con trajes occidentales que, no hay más que verlo, dejaron una profunda huella.

Ellos y sus códigos, no mezclar más de tres colores, los sombreros, los bastones o los puros y pipas que fuman, a ratos, pues suelen estar apagados para no gastarlos.

Aunque siempre han mirado a París como referente, a donde, como otros a la Meca, deben ir al menos una vez en la vida, ahora hay una corriente que mira hacia Londres, en todas partes cuecen habas…

Al hablar del Congo estoy situando la escena en la pobreza y en la miseria.

Ellos dicen de sí mismos que “un sapeur congoleño es feliz incluso si no come, porque llevando ropa elegante alimentamos el alma y damos placer al cuerpo”. Una frase excéntrica digna del twitter (y sobran 17 caracteres).

Sincerely. Adela Leonsegui*