EL GÉNERO Y EL SEXO

A ver, si una es mujer, una mujer del S.XXI, no hace falta que se proclame feminista, se nos presume en el código genético que estamos por la igualdad.

Hoy ha habido polémica porque el pleno de la Real Academia Española de la Lengua ha  aprobado un informe en que se recoge lo siguiente: “si se aplicaran las directrices propuestas en las guías de lenguaje  no sexista en sus términos más estrictos, no se podría hablar”. Pues yo, como mujer liberada, trabajadora, independiente y, generalmente, con prisas, estoy muy de acuerdo con ello.

Quizá porque soy española, para más señas andaluza, intento economizar e ir directa al grano cuando hablo, por eso no me parece mal utilizar el masculino como genérico, otra cosa muy diferente es sexualizar el lenguaje dando por supuesto, por ejemplo, que quien limpia es limpiadora.

Cuando hablo o escribo trato de ser bastante genérica, no creo que sea necesario dirigirte personalmente a los hombres y las mujeres que te escuchan, y menos aún usar las “arrobas”, no lo soporto escrito y aún no sé como se pronuncia “trabajador@”.

Cuando escucho, me desespero y aburro si quien habla se interesa más por utilizar un lenguaje no sexista que por todo el contenido de su discurso, a veces esa es la sensación que tengo. Me parece mucho más fácil (no diré sencillo) y más inteligente no sentirse aludida, ahora sí, con a, entender con normalidad el genérico si se usa el masculino y si se quiere evitar este recurso aceptado de manera global en nuestro idioma, sólo queda enriquecer el lenguaje, es la única manera.

En Giambattista Valli entienden de mujeres liberadas, trabajadoras, independientes y, generalmente, con prisas, lo veo en sus zapatos

que también son liberales, divertidas, presumidas y, sexies

a las que nos importa la discriminación en la vida y no el género del lenguaje.

Sincerely. Adela Leonsegui*