EL BAILE DE LA ALTA COSTURA

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De las zapatillas de ballet a la falda de cuero. Del blanco impoluto a los colores del bosque en otoño. De las flores del jardín a la geometría exótica. La alta costura tiene tantos frentes abiertos que no se si vive un momento de agonía o de genialidad.

Confusas vueltas de firmas clásicas en manos de directores creativos que no se bien si darán la talla; nombres de diseñadores que van y vienen y la siempre desagradable espada de Damocles que supone subir o, en el mejor de los casos, mantener las ventas. La alta costura está, en general, desorientada y, en casos muy particulares, en su mejor momento.

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LUPA DE AUMENTO A LA ALTA COSTURA

Chanel alta costura 3013/2014

Chanel alta costura 3013/2014

Me cuesta trabajo fijarme en el detalle, tal vez porque no veo del todo bien y no me gusta usar las gafas a menos que sea absolutamente necesario. Lo mío es más el dominio de una escena completa, la búsqueda del equilibrio de un conjunto, los totales, no las partes.

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LA FIEBRE DEL ORO

Dolce & Gabbana. Alta Costura primavera/verano 2013

Dolce & Gabbana. Alta Costura primavera/verano 2013

Nos suena tan cercano que no parece un acontecimiento histórico: En la primera década del siglo XIX, debido a una serie de recesiones, quiebras bancarias, el amplísimo desempleo y la gran crisis financiera, muchos estadounidenses emigraron, huyeron en estampida a probar suerte en las reservas auríferas de San Francisco, California. Profesionales de todo tipo renunciaban a sus carreras, se iban hacia el Oeste y aunque las posibilidades de encontrar oro eran escasas o nulas, se largaban a buscar un futuro que se les había puesto muy negro, iban a la aventura de la fiebre del oro.

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MÁS TAMBIÉN ES MÁS

Ya lo dije, frase terrible donde las haya, pero lo dije vía Twitter cuando Elena Anaya apareció: lo mejor de los Goya era el collar de águila de Lanvin.
El tiempo me ha dado la razón, el tiempo, las bloggers y las grandes cadenas de prêt-à-porter. Sabemos que los accesorios son parte importante del vestuario, en ocasiones incluso más que la indumentaria, facilitan el paso del día a la noche sin necesidad de cambiarnos de ropa y pueden convertir un look aburrido y sobrio en otro absolutamente soberbio.
Otra razón de ser de este boom joyero, o bisutero, es que su precio está más al alcance de la mano de cualquier bolsillo que la ropa de las mismas marcas. Esto mismo sucede con las gafas o los perfumes, sabemos que son el gran filón de las casas de moda, así que ¿por qué no abrir un nuevo frente?, una ventana más por la que colar a nuevos compradores que no gastarán una fortuna en trapos, pero que se pueden permitir un capricho que no saqueará sus ya resentidos bolsillos.

Los vimos en las pasarelas y los usaremos este invierno. Aunque el tamaño que manda sea XL, los hay para todos los gustos:

 sobrios en Yves Saint Laurent

Yves Saint Laurent o/i 2012-2013

y Givenchy

Givenchy o/i 2012-2013

en Lanvin, surrealistas,

Lanvin o/i 2012-2013

barrocos

Lanvin o/i 2012-2013

Lanvin o/i 2012-2013

y encadenados

Lanvin o/i 2012-2013

Lanvin o/i 2012-2013

Y no, no pasarán sin pena ni gloria, en verano más, grandes, enormes, colosales, sencillos y complejos, en diferentes materiales

perlas en Chanel

Chanel p/v 2013

Chanel p/v 2013

Chanel p/v 2013

metal en Givenchy

Givenchy p/v 2013

piedras en Giambattista Valli

Giambattista Valli p/v 2013

flecos en Nina Ricci

Nina Ricci p/v 2013

y en Versace

Versace p/v 2013

Versace p/v 2013

color, mucho color, en Dolce & Gabbana

Dolce & Gabbana p/v 2013

y exceso en Gucci

Gucci p/v 2013

Gucci p/v 2013

El deseo de más y más será el lema de los meses venideros, llevémosle la contraria a la sobriedad y a la escasez, este año queremos joyones, auténticos o falsos pero joyones.

Sincerely. Adela Leonsegui*


EL BOSQUE ANIMADO

El principio de una colección es encontrar un concepto.

Sin concepto, sin un hilo conductor de la historia que vas a contar a través del vestido, no hay nada, sólo una serie de trajes inconexos, mejor o peor hechos, de mejor o peor gusto, pero no es una colección.

En las grandes pasarelas es fácil ver buenas colecciones y, en ocasiones, colecciones perfectas como esta.

Giambattista Valli, haciendo malabares con el patronaje en su colección de alta costura para el invierno 2012/2013, ha creado un bosque lleno de flores, de plantas, de mariposas, ninfas, escarabajos y hojas.

Es el realismo mágico de las novelas de Gabriel García Márquez, el bosque animado, el sueño de una noche de verano.

Y vendrán muchas noches y muchas flores.

Y leyendo a Victor Hugo me despido.

Muere el día en verano. De sus flores cubierto,

vierte el campo a lo lejos un perfume embriagante.

Con los ojos cerrados y el oído entreabierto,

dormimos en un sueño más claro y fascinante.

Sincerely. Adela Leonsegui*


EL GÉNERO Y EL SEXO

A ver, si una es mujer, una mujer del S.XXI, no hace falta que se proclame feminista, se nos presume en el código genético que estamos por la igualdad.

Hoy ha habido polémica porque el pleno de la Real Academia Española de la Lengua ha  aprobado un informe en que se recoge lo siguiente: “si se aplicaran las directrices propuestas en las guías de lenguaje  no sexista en sus términos más estrictos, no se podría hablar”. Pues yo, como mujer liberada, trabajadora, independiente y, generalmente, con prisas, estoy muy de acuerdo con ello.

Quizá porque soy española, para más señas andaluza, intento economizar e ir directa al grano cuando hablo, por eso no me parece mal utilizar el masculino como genérico, otra cosa muy diferente es sexualizar el lenguaje dando por supuesto, por ejemplo, que quien limpia es limpiadora.

Cuando hablo o escribo trato de ser bastante genérica, no creo que sea necesario dirigirte personalmente a los hombres y las mujeres que te escuchan, y menos aún usar las “arrobas”, no lo soporto escrito y aún no sé como se pronuncia “trabajador@”.

Cuando escucho, me desespero y aburro si quien habla se interesa más por utilizar un lenguaje no sexista que por todo el contenido de su discurso, a veces esa es la sensación que tengo. Me parece mucho más fácil (no diré sencillo) y más inteligente no sentirse aludida, ahora sí, con a, entender con normalidad el genérico si se usa el masculino y si se quiere evitar este recurso aceptado de manera global en nuestro idioma, sólo queda enriquecer el lenguaje, es la única manera.

En Giambattista Valli entienden de mujeres liberadas, trabajadoras, independientes y, generalmente, con prisas, lo veo en sus zapatos

que también son liberales, divertidas, presumidas y, sexies

a las que nos importa la discriminación en la vida y no el género del lenguaje.

Sincerely. Adela Leonsegui*