CUANDO NO ÉRAMOS HORTERAS

O mejor dicho: ¿cuándo no éramos horteras?, porque hace tanto…

No es que yo sea de las que piensan que cualquier tiempo pasado fué mejor, ni mucho menos, esa no es más que una manera de ver un presente amargo y que provoca vértigo si miras al futuro. No, no hay nada de eso. Lo que hay es que contemplo con detalle la moda de la calle en verano y me deja tan perpleja que no puedo por menos que pensar ¡que les corten la cabeza!

Hubo un tiempo en que el Capitán Blood, Errol Flynn, era el pirata por excelencia y no era otra cosa que un bucanero con buena facha.

Ahora no es más que un ser cruel y despiadado que nos obligaba a contemplar unas pantorrillas, las suyas, que asoman bajo el llamado pantalón pirata.

¿Hemos olvidado lo que era el buen gusto?. Pues deberíamos recordar algunos detalles que, aún traídos al siglo XXI, siguen resultando chic:

Cubrir el pelo con sombrero y/o pañuelo para no exponerlo al sol

Las rayas rojas y blancas…

… las rayas en general

Los gorros de baño

La maletita de picnic

Los canastos de mimbre

Las sombrillas bicolor con el pie de madera

o las chinas, para tí sola

Salir a nadar con aletas y gafas

La toalla enredada en el pelo después del baño

El paseo en barco

Hacer el muerto en el mar

Pues eso, no nos olvidemos de cuando no éramos horteras.

Sincerely. Adela Leonsegui*