UN CHAPARRÓN PARA GAULTIER

He leido que los padres de Amy Winehouse se han puesto de los nervios con la colección de alta costura de Jean Paul Gaultier, pues sí, el padre de Amy ha dicho, literal, “No apoyamos la colección de Jean Paul Gaultier. Es de mal gusto”,¿perdona? (moviendo el cuello de manera que la cabeza se tambalea de derecha a izquierda).

Y aún hay más, también ha dicho: “Estamos muy orgullosos de su influencia en la moda, pero esta no se halla en modelos con velos negro fumando cigarrillos y con un cuarteto de barbería cantando su música con mal gusto”. ¿Perdona? (repitiendo el gesto).

Y aún hay más: “Por eso, no nos esperábamos ver su imagen como reclamo para vender ropa. No nos han consultado y ni siquiera se ha hecho una donación a la fundación que tenemos en su nombre”. ¿PERDONA? ( Ya se me descoloca el cuello)

Cuando sucede algo tan dramático como lo que le ocurrió a ella, y a Brian Jones, a Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison o Kurt Cobain, entre otros, todos a los 27, el mundo hace suyo al personaje, la persona queda para la familia. Eso es lo que ha pasado con Amy Winehouse, que se ha convertido en icono, no sólo de la música, también de la moda y eso, por más que quieran evitarlo, es así. Todos sabemos que al día siguiente de morir subieron a lo bestia las ventas de sus discos y nadie dijo que eso fuera de mal gusto.
Sincerely. Adela Leonsegui*