DE LA ESCUELA DE AMBERES. ANN DEMEULEMEESTER

Ann Demeulemeester no es fácil, ni siquiera pronunciar su nombre lo es.

Al pertenecer a la Escuela de Amberes, aunque desfile en París, pues no podía ser de otra manera, es obvio que estoy hablando de otra dimensión: no pertenece al club de los conocidos por todos, eruditos o no de la moda, pero su estilo es de los que primero pasan a formar parte de la calle porque su ropa tiene clase.

Otra cosa es cómo llega a la calle: calidades, patrones y estilo bastante desmejorados. Porque un básico, llamémosle camiseta, de medio pelo vale, pero las transparencias… cuidado, eso es otra cosa y si son de mala calidad para que el cuerpo lo aguante hay que tener mucho gusto.

Aún así, como ya he dicho, los desfiles de Ann Demeulemeester sulen trasladarse al street style rápidamente aunque no sepamos ni quién es, así que no es mala idea prestar atención a éste porque puede ayudar a combinar bien lo que el mercado medio nos ofrece.

Está claro, es cuestión de clase y aquí va una gran lección con flecos, transparencias y pamelas incluidas, triple salto mortal.

Sincerely. Adela Leonsegui*


JUGAR A SER RICO

El verano se acerca y empezamos a comer y vestir más ligero.

Comer más ligero: Leí en una novela estupenda que hay al menos un detalle en que los ricos, los realmente ricos, son diferentes del resto de la gente: entienden de verduras. El párrafo es mucho más largo, pero en este extracto imagino a los protagonistas de El Gran Gastby, soy incapaz de pensar que comían huevos, carne o patatas fritas. Solo verduritas podía comer Mia Farrow para tener esa vocecita y esa carita.

Vestir más ligero:  A ese aura que tiene la película que hace que todo parezca perfecto… hasta el final, contribuyó mucho el vestuario. Los blancos, los amarillos, rosas y verdes empolvados crean una atmósfera fresca, primaveral y veraniega, ideal.

Hoy, dia del cambio de la hora, que es el momento del cambio de luz, es también el momento de cambiar de hábitos, porque aunque la meta esté en el verano, si no lo hacemos ya no llegaremos a tiempo, así que podemos jugar a ser ricos y empezar la dieta para luego comprar el vestuario de la película en Ralph Lauren, aunque a mí este desfile me resulte a ratos un poco cateto y me guste más el que  Theoni V. Aldredge eligió para la película.

Sincerely. Adela Leonsegui*