EL ESPEJO MÁGICO

El espejo ha tenido siempre la capacidad de hacernos soñar. Casi todas las niñas nos hemos disfrazado de mujer y posado delante del espejo haciendo muecas de artista, poses de madre, piruetas de bailarina e incluso cortes de pelo que hubo que arreglar en la peluquería.

A veces confiábamos en que nuestro espejito fuera mágico y al mirarnos, en lugar de devolvernos la imagen de nuestras pecas o de nuestro pelo rizado, reflejara el de la pricensa de cuento que queríamos ser. Nunca pasaba, en mi espejo yo era siempre yo.

Espejos, espejismos o espejitos mágicos han estado siempre presentes en nuestra vida y algunos como el de Blancanieves y su malvada madrastra o del caleidoscopio, el cuento y el juguete, han vuelto con aires renovados.

Muchas Blancanieves han habido desde que fue creada por los hermanos Grimm, pero algo diferente tiene la de Pablo Berger para aspirar a una nominación al Oscar.

La repetición de imágenes del caleidoscopio, ese cilindro que las devuelve repetidas 8, 6 ó 4 veces, dependiendo de la inclinación de los espejos que lleva en su interior, un recurso utilizado en decoración durante siglos en suelos e iluminación, se ha convertido en el estampado alternativo del año.

Está en  la portada de Harper’s Bazaar

En los desfiles de Nueva York

Sophie Theallet o/i 2012-2013

Londres

Paul Smith o/i 2012-2013

Milán

Etro o/i 2012-2013

París

Miu Miu o/i 2012-2013

Y Madrid

AS by Ana Sánchez p/v 2013

Y serán nuestra inspiración para volver a ser niñas, para ponernos color, vivir nuestro cuento y de nuevo disfrazarnos, posar, hacer muecas y piruetas.
Sincerely. Adela Leonsegui*