UN LLANTO DE LLORONA

Un día 5 de agosto se llevó a Marylin Monroe y a Chavela Vargas. Tanta gente las lloró vivas, tanta las lloró muertas…

Lloremos un llanto de llorona: y te perdí mujer de Pablo Neruda.

Y te perdí mujer. En el camino
me prendiste una lámpara fragante,
entonces se aromaron y se hicieron divinos
todos estos cansancios humildes y constantes.

No sé si apenas eras una leyenda o eras
un río que afluía para todo dolor
pero si fue leyenda para mi
enfloreciste aromas dentro de mi canción.

 

Hiciste un semillero de ilusiones
que vivió ingenuamente en mi tristeza.
Lentamente. Fue el jugo de rencores
echados sobre el jugo de rencores
sobre el manto de la ilusión ingenua.

En mi torre de odios tuviste una ventana
(Un vidrio ilusionado, transparente y gentil.)

Ya se quebró. Es inútil que te llame mi amada
porque, mujer, en una negrura te perdí.

Sincerely. Adela Leonsegui*



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