EN COMPAÑÍA DE LA SOLEDAD

La soledad, la falta de compañía, tan triste dicho así, es un regalo cuando la canta Carlos Gardel y la pinta Edward Hopper :

(Si quieres escuchar mientras lees abre el enlace y sigue)

Yo no quiero que nadie a mí me diga

que de tu dulce vida vos ya me has arrancado.

Mi corazón una mentira pide

para esperar tu imposible llamado.

Yo no quiero que nadie se imagine

cómo es de amarga y honda mi eterna soledad,

pasan las noches y el minuto muele

la pesadilla de su lento tic-tac.


En la doliente sombra de su cuarto, al esperar

sus pasos que quizás no volverán,

a veces me parece que ellos detienen su andar

sin atreverse luego a entrar.

Pero no hay nadie y ella no viene,

es un fantasma que crea mi ilusión.

Y que al desvanecerse va dejando su visión,

cenizas en mi corazón.


En la plateada esfera del reloj,

las horas que agonizan se niegan a pasar.

Hay un desfile de extrañas figuras

que me contemplan con burlón mirar.

Es una caravana interminable

que se hunde en el olvido con su mueca espectral,

se va con ella tu boca que era mía,

sólo me queda la angustia de mi mal.

En la doliente sombra de mi cuarto, al esperar

sus pasos que quizás no volverán,

a veces me parece que ellos detienen su andar

sin atreverse luego a entrar.

Pero no hay nadie y ella no viene,

es un fantasma que crea mi ilusión.

Y que al desvanecerse va dejando su visión,

cenizas en mi corazón.

La obra de Edward Hopper en el Museo Thyssen Bornemsza del 12 de junio al 2 de septiembre. Para verla con o sin compañía.

Sincerely. Adela Leonsegui*


6 comentarios on “EN COMPAÑÍA DE LA SOLEDAD”

  1. La Tía Petra dice:

    La soledad está en todo para ti, y todo para ti está en la soledad. Isla feliz adonde tantas veces te acogiste, compenetrado mejor con la vida y con sus designios, trayendo allá, como quien trae del mercado unas flores cuyos pétalos luego abrirán en plenitud recatada, la turbulencia que poco a poco ha de sedimentar en imágenes, las ideas.

    Hay quienes en medio de la vida perciben apresuradamente, y son improvisadores; pero hay también quienes necesitan distanciarse de ella para verla más y mejor, y son los contempladores. El presente es demasiado brusco, no pocas veces lleno de incongruencia irónica, y conviene distanciarse de él para comprender su sorpresa y reiteración.

    Entre los otros y tú, entre el amor y tú, entre la vida y tú, está la soledad. Mas la soledad, que de todo te separa, no te apena. ¿Por qué habría de apenarte? Cuenta hecha con todo, con la tierra, con la tradición, con los hombres, a ninguno debes tanto como a la soledad. Poco o mucho, lo que tú seas, a ella se lo debes.

    De niño, cuando a la noche veías el cielo, cuyas estrellas semejaban miradas amigas llenando la oscuridad de misteriosa simpatía: la vastedad de los espacios no te arredraba, sino al contrario, te suspendía en embeleso confiado. Allá entre las constelaciones brillaba la tuya, clara como el agua, luciente como el carbón que es el diamante: la constelación de la soledad, invisible para tantos, evidente y benéfica para algunos, entre los cuales has tenido la suerte de contarte.

    Luis Cernuda – Ocnos

  2. Javi. dice:

    Qué bonito, gracias.

    You sigh low tonight
    You´re so alone
    You´re so
    You´re so low

  3. Lola dice:

    Adela qué me ha gustado…


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