OUI C’EST MOI

Maxime Mackendry de la Falaise

Yo, que adoro a Truman Capote, de ser Maxime Mackendry de la Falaise, le hubiera pedido que escribiera mi biografía (hijos y nietos incluidos). Ningún guión mejor para él y ningún escritor mejor para ella a la hora de contar sus tropelías: matrimonio, divorcio, novios, otro matrimonio, títulos nobiliarios, cuernos,  modelo, cocinera, el Vogue, Nueva York, París, … demasiados elementos para dejarlos en el aire sin que nadie de forma a la historia.

Ya sé que hay tantas historias como personas, seguramente unas más interesantes que otras a la hora de contarlas, pero si además los protagonistas son abrumadoramente bellos y exitosos, pues como que te pone más.

Maxime, la madre, modelo en los 50 y 60, fundamentalmente de Elsa Schiaparelli e Yves Saint Laurent, diseñadora, excelente cocinera, con columna propia en Vogue, se casó dos veces, primero con Alain Le Bailly de La Falaise con quien tuvo dos hijos y después, tras varios romances, con John McKendry.

Maxime Mackendry de la Falaise

Como yo no soy Capote y su vida es mucho para un post, hasta aquí puedo leer. No hay más que verla para entender el poder de atracción que en esa época ejercía sobre los hombres y que Cecil Beaton dijera de ella que fue “la única inglesa verdaderamente chic de su generación”.

Loulou de la Falaise

Su hija Loulou, ohlala!, oh Loulou!. Empezó a ser diferente desde su bautizo, no con agua sino con Schoking de Elsa Shiaparelli, ahí es nada. Amiguísima de YSL, de las drogas y de Studio 54, ahí es nada otra vez. También, como su madre, se casó dos veces, primero con un noble irlandés, Desmond Fitzgerald y con el escritor francés Thadée Klossowski de Rola después.

Loulou de la Falaise

Dignísima sucesora de su madre.

Pasemos a Alexis, el hijo. Otro bello. Diseñador de mobiliario (diseño, diseño). Se casó con Louisa Ogilvy, tuvo dos hijos bellos y aparece en pocas fotografías, pero elegidas. Aquí con Viva en la película Tub Girls de Andy Warhol.

Alexis de la Falais

Los hijos de Alexis: una modelo y un chef-modelo.

Lucile, casada con el hijo de Keith Richards, Marlon, es modelo, pero como ya no hay Warhols ni Saint Laurents, sólo su matrimonio y su belleza destacan en su biografía, que no es poco.

Lucile de la Falaise

Termino con Daniel de la Falaise, modelo y chef de la boda de Kate Moss.

Daniel de la Falaise

¿Importa si hace algo más si va a ser recordado sobre todo por eso?.

Sincerely. Adela Leonsegui*


PUES SÍ, PUES SÍ

Pues sí, yo también sé hacerlo muy bien, decir a los demás cómo gestionar su casa, sus cosas y sus casos.

Pues ¿qué dificultad tiene eso? si yo me hubiera arriesgado, que no lo hice, te digo que te arriesgues; si yo no lo hubiera hecho, que lo hice, te diré que no lo hagas; si me hubiera encantado irme y me quedé, te diré que te vayas; si lo que hubiera querido hacer me dio pánico, te diré que no hagas lo que yo hice, haz lo que yo habría hecho si se planteara la oportunidad otra vez.

Pues sí, es fácil hablar desde fuera, mucho más que actuar desde dentro, porque desde dentro interactúan demasiados condicionantes, entre otros, los miedos, los prejuicios, la economía… a la que los demás nunca ven como impedimentos, sino como algo a vencer, en cambio tú lo ves como una pared insalvable que hace que te quedes al otro lado.

Pues esta es la realidad, los que se quedan se quedan y los que se lanzan se van, no sabemos dónde, ni si llegarán, si se pierden algo o si lo ganarán todo, lo cierto es que siempre es más fácil alentar a los demás.

Pues ¿qué hubiera sido de nosotros sin esa gente que sólo miró para afuera, no preguntó, ni se preguntó y tomó un camino que, cualquiera desde fuera, le hubiera dicho que tomara?

Pues tengo en mis manos un tesoro maravilloso de alguien que está al otro lado de la pared.

Pues no es capaz de ver más allá y si yo fuera ella, ahora, me hubiera arriesgado, hubiera hecho y me hubiera ido.

Pues sí Marta, estas ilustraciones son buenas, muy muy buenas, y si no es por avaricia, que sea por generosidad, compártelas o tendré que hacerlo yo.

Sincerely. Adela Leonsegui*


SER HUMANO

La vulnerabilidad es una de esas cualidades que van ligadas indefectiblemente al ser humano y se asoma cuando te enfrentas a situaciones que no dominas, como el enamoramento.

Enamorarte no depende de tu consciencia y enfrentarte a la persona amada te puede hacer temblar de la cabeza a los pies de manera incontrolada e incontrolable, o llorar, sin penas ni glorias por las que hacerlo.

Ingrid Bergman en Casablanca

Somos vulnerables cuando no dominamos un idioma, y no sólo hablo de la lengua extranjera, que también y mucho, sino de esas situaciones en las que a tu alrededor se habla de un tema común con tanta soltura y conocimiento que eres incapaz de reconocer que es nuevo para tí.

También la esperanza o la ilusión de conseguir algo te hace vulnerable, en esos casos aparece en forma de miedo al fracaso ¿Tengo alguna posibilidad?, miras a tu alrededor y es inevitable medirte con tus contrincantes. Vulnerable.

Erin Hawkes. Premio L’Oreal joven diseñador. Central Saint Martins. Junio 2012

Serena Gil. Segundo premio L’Oreal joven diseñador. Central Saint Martins. Junio 2012

En situaciones de vulnerabilidad nos podemos volver arrogantes o iracundos, pero cuando se supera y vences en el amor, en el idioma o en el concurso, te haces más fuerte y olvidas que eres vulnerable, humano.

Hasta que te encuentras de nuevo llorando o temblando.

Sincerely. Adela Leonsegui*


LOCURA LOCURA

Hablábamos de pobres excéntricos en el Congo y hoy le toca el turno a los ricos locos del East Hampton.

Esta pulcra y bella mujer era Edith Bouvier Beale, “Little Edie”, prima de Jackie Kennedy.

La portada del New York Magazine nos la enseñó en 1972 a de esta guisa:

Ella y su madre en estas circunstancias:

En su mansión Grey Gardens

Pues ahí donde las ves, se han convertido en referente estético, literario y cinematográfico

Editorial Vogue España. Octubre 2010

Editorial Vogue España. Octubre 2010

Desfile John Galliano. verano 2008

La creatividad se alimenta de algo parecido al síndrome de diógenes que ellas padecían, cualquier idea es buena, no las tires.

Sincerely. Adela Leonsegui*


EXCENTRICIDAD O LOCURA

La excentricidad y la locura son dos estados de la mente que forman parte de la misma moneda, uno por la cara y el otro por la cruz.

La cara del dinero que hace del rico un raro que actúa de un modo peculiar.

La cruz de la pobreza que hace de las extravagancias un desacierto en lugar de una originalidad.

La excentricidad puede llegar a ser divertida, la locura es un problema. Es una cuestión de economía, como casi todo.

Pero me reencuentro con las fotografías de Daniele Tamagni en PHotoEspaña, sus caballeros de Bacongo, y mis argumentos pierden la razón. Locos.

Gentelmen of Bacongo retrata la elegancia de los sapeurs, los miembros de la SAPE (Le Societe des Ambianceurs et des Personnes Elegantes). El origen de esta sociedad parece estar en los años veinte del S.XX, en el lider político y religioso André Grenard Matsoua, quien tras vivir durante años en París regresó al Congo vestido con trajes occidentales que, no hay más que verlo, dejaron una profunda huella.

Ellos y sus códigos, no mezclar más de tres colores, los sombreros, los bastones o los puros y pipas que fuman, a ratos, pues suelen estar apagados para no gastarlos.

Aunque siempre han mirado a París como referente, a donde, como otros a la Meca, deben ir al menos una vez en la vida, ahora hay una corriente que mira hacia Londres, en todas partes cuecen habas…

Al hablar del Congo estoy situando la escena en la pobreza y en la miseria.

Ellos dicen de sí mismos que “un sapeur congoleño es feliz incluso si no come, porque llevando ropa elegante alimentamos el alma y damos placer al cuerpo”. Una frase excéntrica digna del twitter (y sobran 17 caracteres).

Sincerely. Adela Leonsegui*


PAN PA HOY

Un mantel, dos panes y mucho ingenio… o poca hambre.

Sincerely. Adela Leonsegui*


DISFRUTANDO DE HACER

¿Hemos perdido el entusiasmo de hacer?.

Queremos terminar y lo que ocurre es que no disfrutamos del proceso.

Hace poco leía de un personaje literario que lo que le atraía del sexo no era tanto la presa sino el desafío de la caza, o sea, la acción y no su final. Ésto, que en cuestión de conquista todos sabemos que es divertido, sería interesante aplicarlo a cualquier otra actividad que llevemos a cabo.

Disfrutar del trayecto, mimar cada paso como si fuera el más importante del fin que se quiere alcanzar es uno de los secretos para convertir en lujo un producto o un servicio, es lo que diferencia la brillantez de la mediocridad, aunque lamentablemente lo mediocre se ha instalado en nuestro tiempo como la medida de referencia. Craso error ese ¡da igual, no se va a notar!

Escucho constantemente a gente que dice que las cosas no se hacen ahora como se hacían antes y afecta a todo, desde la fontanería a la costura, pasando por el mobiliario, la televisión o la cocina, y suma y sigue. Aunque contamos con los medios para hacerlas muchísimo mejor, si lo que interesa es terminar y cobrar, dando igual cómo, no es de extrañar que la calidad se resienta.

Entonces parece que la clave está en el proceso de conquista de tu objetivo, el que sea, hacerlo con mimo, pensando en cada parte como lo definitivo, único y necesario para llegar a un final feliz.

Sincerely. Adela Leonsegui*