CATETO DE ALMA

Uno de los placeres de la vida, al menos para mi, es disfrutar de una buena sobremesa, con lo que implica de previos: generalmente buena comida, buen vino y, por supuesto, buena compañía. Si además tienes la suerte de contar con grandes conversadores, puede convertirse en momentazo, como el mio de ayer.

Partir de una palabra y exprimirla hasta dejarla exhausta es una de nuestras especialidades, y le tocó a CATETO.

No fue fácil, acudimos a la RAE y no nos aclaró mucho, en lo único que estuvimos de acuerdo fue en su primera acepción: Cada uno de los dos lados que forman el ángulo recto en un triángulo rectángulo.

La segunda acepción, lugareño y palurdo, creo que se ha quedado muy desfasada, pues el ser cateto nada tiene que ver con ser o no de pueblo y con tener o no cultura, eso es circunstancial y extrínseco, del que nosotros hablábamos era del cateto de alma.

¿Y qué es ser un cateto de alma?. Es muy posible que cada uno le de un sentido diferente, pero se me ocurre hacer un símil: debe ser una persona que se comporta como cada uno de los lados de un triángulo rectángulo, alguien que no puede dejar de ser una linea recta, que no tiene capacidad para cambiar su criterio porque cree que sus ideas son las únicas válidas y correctas, que se siente agredido por los que piensan diferente, incapaz de dialogar o debatir, quien se impone y no escucha, sólo habla, aunque no sepa, quien no evoluciona.

Creo que eso es un cateto y si alguien no lo ve claro, que piense en uno y compruebe si ese es su comportamiento.

Sincerely. Adela Leonsegui*


4 comentarios on “CATETO DE ALMA”

  1. Lala dice:

    Que te puedo decir?
    👍🎯

  2. Javi. dice:

    Yo en principio estoy de acuerdo con la acepción del diccionario, que lo equipara a ignorante, pero no en identificar rústico con cateto (como tú dices, esa acepción está desfasada). Desde ese punto de vista todos tenemos algo de cateto. Sólo tenemos que estar en el lugar y el momento equivocado. Un neurocirujano que se cuela por error en una convención de trekis sólo deberá cruzar dos frases con los allí presentes para que comenten entre ellos “este es un cateto”; pero un treki que se cuela en una convención de cirujanos, igual. Incluso sucede en el contexto más rural posible: una vez en La Muela oí a uno de la pedanía, con su boina y su bastón, diciendo de otro que desconoce los turnos de regadío que “menudo cateto está hecho” (no es broma, y terminó diciendo, literalmente, “yo creí que este hombre era más ilustrado”).

    Así que seguramente tienes razón en que cateto es quien piensa que sus ideas son las únicas válidas, porque en los ejemplos anteriores los catetos parecen ser más bien lo que descalifican al intruso, creyendo que no hay más mundo que aquel del que ellos participan.


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