CON UN PAR…DE ZAPATOS

Hay cosas que se te pegan, se adhieren a tu ser por extrañas razones. A algunas personas se les pega el acento de aquellos sitios a los que van de vacaciones y vuelven al sur con demasiadas eses o al norte con cuatro palabras del sur, dichas con mucha malaje. Se pega la frase o palabra graciosa: hubo un tiempo en España en que todo el mundo hablaba como Chiquito, era horrible, pero todo el mundo lo hacía. Se pegan también las canciones horteras, no hay nada más pegadizo… Las madres utilizan eso como frase recurrente, delante de tus primos o amigos listos: hijo, a ver si se te pega algo! y hay una respuesta fácil ante una crítica maliciosa: todo lo malo se pega.

Pues érase una vez, en el primer minuto de la primera rebaja, en que las cosas no estaban amontonadas, pero un ser cruel y dentado con el desorden pegado a su alma, tiró al suelo una prenda, la pisoteó y luego tiró otra y otra y a este ser se le unieron otros muchos seres a quienes se les pegó ese comportamiento zafio e infame y todos juntos comenzaron a formar la gran pelota de trapos en que se han convertido las rebajas. Sí, y ahora, con suerte, encuentras un zapato de tu talla pero…

– ¿y el otro?

– lo tendrá el príncipe…

– pues dile que me lo traiga porque yo de aquí no salgo sin esta ganga


5 comentarios on “CON UN PAR…DE ZAPATOS”

  1. Lala dice:

    Bien, Adel, bien!!!

  2. Laura dice:

    Adela, soy Laura de Pancracio.
    Me encanta! Enhorabuena.


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